Raíz: recordar también es una forma de posicionarse
Share
Las joyas siempre han tenido nombres, pero pocas veces esos nombres han tenido un sentido real. En la mayoría de los casos funcionan como una etiqueta sin más, algo que identifica una pieza pero no dice nada sobre ella.
En Raíz, el nombre importa.
No porque descubramos a nadie ni porque estemos haciendo visibles historias ocultas. Hablamos de mujeres que ya forman parte de la historia y del pensamiento: Frida Kahlo, Clara Campoamor, Angela Davis, bell hooks, Nina Simone, Lola Flores, Rigoberta Menchú, Úrsula K. Le Guin, Hannah Arendt o Audre Lorde.
Precisamente por eso, Raíz no busca darles visibilidad, sino evitar que se olviden.
En un contexto donde todo cambia rápido y donde las tendencias duran cada vez menos, recordar se convierte en una decisión. No todo lo importante se mantiene presente por sí solo.
Nombrar, en este caso, es una forma de posicionarse. Es decidir que esos nombres siguen teniendo lugar hoy, también en lo cotidiano.
Por eso, cada pieza incorpora un nombre. No como algo decorativo, sino como parte de lo que representa la colección.
No necesitas conocer la historia para llevarla. Puedes elegir la pieza simplemente porque te gusta o porque te conecta con algo más. Ambas cosas son válidas.
Raíz tampoco habla de inspiración. No se trata de reinterpretar ni de utilizar referentes como recurso creativo. Se trata de reconocer que han estado ahí, que han abierto camino y que siguen formando parte de lo que somos hoy.
Las joyas no construyen el mensaje, lo acompañan. Son piezas pensadas para el día a día, pero con un contexto que les da sentido.
Raíz no es una colección puntual ni algo ligado a una tendencia. Es una base sobre la que se construye Ribella.
Elegir una pieza de Raíz es una decisión estética, pero también puede ser una forma de conectar con algo que ya existe y que merece seguir presente.